No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas. (Séneca)

jueves, 15 de abril de 2010

A través de la ventanilla de... mi tren.

(Fotog. de flickr)

Hace dos días. Amanece grisáceo, más que en los días precedentes, como queriendo participar de la pena agridulce que me embarga al partir de estas tierras luminosas, almendradas de moros y cristianos...
Al pasar por Valladolid, mi pensamiento va al pueblo en el que restan, únicamente, los restos de mi padre y abuelos y la imaginación ayuda...

Echo de menos
el color pajizo
del pueblecito
de mis antepasados,
y el olor a cocido
y las morcellas volando.

3 comentarios:

ARIES dijo...

Únicamente ???
Se te siente un tanto triste a pesar de ser sólo restos...
De esos restos vienes y a esos restos vamos...
Pero no empañemos la luz meditarránea !!!!!!!!!
Un abrazo

mi nombre es alma dijo...

En todos los sitios se encuentra belleza y en todos desolación. Son los ojos del alma los que distinguen.

Un abrazo

jotabede1 dijo...

Gracias por vuestra visita y palabras. Un abrazo a las dos.