
Cooperante.
Se ha escrito mucho acerca de él, sobre todo hoy, después de su fallecimiento en el día de ayer tras una larga vida, más de 40 años, dedicada a los pobres de la India. No voy a compararle con otra gran figura que, también, se ha entregado a los parias de ese inmenso país como ha sido la Madre Teresa de Calcuta, a quien la Iglesia, por seguir sus postulados y ser más "correcta" con su doctrina, tiene en muchísima mayor estima.
Creo recordar que en el catecismo decíamos "amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo", sin embargo, pienso que es de mayor intensidad decir: ama al prójimo como si fuera Dios, es decir, por encima de todas las cosas, incluso de uno mismo; así lo hizo Cristo y, también, algunas personas, no muchas; él, Vicente Ferrer, es una de ellas. Observo que le llaman "cooperante" en todas las noticias que hablan de su persona y me parece que él se sentirá muy orgulloso de este pequeño reconocimiento, pero, especialmente, por serlo.
No me agrada mucho la parábola de los talentos, que Vicente ha devuelto más que doblados, y me explico, no me gusta lo que dice, al final de la parábola, el señor a su siervo inútil, que se ha limitado a guardar su talento sin exponerlo, que debía haberlo entregado a los banqueros para cobrar intereses y tampoco me agrada cuando dice que al que tiene se le dará más y al que no tiene, incluso lo poco se le negará. Ésto, así sin más, no me suena nada bien, aunque pienso que los cristianos, en vista de lo explicado y de a lo que nos exponemos por tal parábola, deberíamos tener, si no miedo, si mucho respeto y espabilarnos; yo, al menos, así lo entiendo.
Aquí abajo, Vicente, todos, todos te agradecemos tu vida, por toda ella, tu entrega, ejemplo, valor, sacrificio..., yo, por mi parte, además, me atrevo a pedirte que intercedas por nosotros ante El Único, ya que somos más inhumanos que los así considerados y a los que tu ayudaste.
A Vicente Ferrer
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Amor, entrega,
ilusión por los demás,
vida en plenitud.