Por lo visto, y sobre todo, oído y leído, nuestro Señor Presidente, ayer, en el llamado desayuno de oración (?), utilizó en su exposición un laicismo bíblico, por decirlo de alguna manera, y habló de todo -casi- un poco; me refiero a que, en el poco tiempo que duró su intervención, tocó tantos temas que no quedó dios sin su correspondiente ofrenda: habló sobre la lengua castellana, la inmigración, los distintos modos de vida familiar, los parados, los empresarios, la Alianza de Civilizaciones... y una vez utilizó la palabra Dios.
Oró (?) en un día de gran batacazo para la economía de España, no sólo por la caída de los "valores" que cotizan en la Bolsa, sino, especialmente, por la consideración que sobre la preocupante evolución de este país está calando en el resto de la opinión mundial.
¡Ah! El guiño a la Alianza de Civilizaciones hubiera sido mayor si el Sr. Rguez. Zapatero hubiera conseguido que la dichosa jornada de oración (?) se hubiera celebrado hoy, viernes, día celebrado en el Mundo Musulmán y primer viernes de mes, muy importante en el Cristianismo, al menos, en el Católico.
Ayer, a la hora del mediodía, un señor que acababa de salir del banco con su libreta y 500 € en el bolsillo fue asaltado por un individuo en una zona apartada del centro de la ciudad. El asaltante echó a correr hacia el centro mientras el paisano, sin dudarlo un instante, se hizo con una bicicleta que estaba aparcada a las puertas de una tienda cercana y fue en su persecución...
Tras distintas peripecias a través de la ciudad -el ladrón tomó un taxi-, consiguió que la Policía Local detuviera al citado delincuente.
Pero lo más curioso del caso es que este ciudadano asaltado es un señor de nada menos que 97 años, sí 97, según informa hoy el diario local, que no dudó en darse una paliza en bici. ¡Vamos, como si sólo tuviera 17!
Supongo que ahora formará parte de esos récords que figuran en las estadísticas y en el libro Guiness de los mismos.
Grito alto,
grito más alto.
Grito desde la cumbre,
grito desde el espacio,
grito desde la luna
-a Marte no he llegado, aún-
Grito a la Galaxia
y al Universo entero:
¿Qué diantres hacemos en este rincón?
¿Nadie nos va a sacar de este agujero?
No me atrevo ni a tararear canción alguna por la calle.




